Un cura, un pequeño pueblo del sur de Francia y un misterioso hallazgo que lo hizo rico. Buena premisa, ¿verdad?

Hace unos años (unos 15 aproximadamente) llegó a mis manos un libro, un libro que significaría un cambio para mí; quizás pueda sonar exagerado, pero espero que pronto, o mejor dicho algún día, pueda contaros más. El libro en cuestión se titula «El enigma sagrado» de Henry Lincoln, Michael Baigent y Richard Leigh y en él se desarrollan varios temas: Templarios, cataros, Priorato de Sion… y aunque a primera vista puede parecer que no tienen nada en común… lo tienen. Este libro despertó en mí algo que tenía oculto, mi fascinación por la Edad Media, la religión y las cruzadas.

Toda esta historia comienza en un pequeño pueblo, llamado Rennes-le-Chateau, que a muchos puede no sonarle, y la llegada de un párroco que cambió la vida del lugar para siempre. El cura en cuestión se llamaba Bérenger Saunière y con 33 años llegó a este pequeño rincón del sur de Francia para ejercer sus funciones en la iglesia del pueblo, que está dedicada a María Magdalena. Una vez en ella, debido a su deterioro -hay que decir que es una iglesia con cimientos visigodos- decidió empezar unas obras para mejorarla. Cuando empezó con las tareas de restauración, empezó por quitar la piedra del altar que reposaba sobre dos columnas visigodas y descubrió que una de ellas estaba hueca y en su interior había un compartimiento donde se hallaba una caja con 4 pergaminos. Estos pergaminos (que ya han sido estudiados y examinados) lo conforman dos genealogías y otros dos, que son textos del Nuevo Testamento en latín. Además, uno de estos últimos tiene una composición… digamos curiosa, puesto que hay letras que destacan del resto del texto.

Cuando se analizó el primero de estos dos pergaminos se halló el siguiente mensaje: De Dagoberto I rey y de Sión es este tesoro y es la muerte. Este mensaje hace referencia a los merovingios, dinastía perdida en la Edad Media y que se ha especulado que su descendencia perduró hasta nuestros días.

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Primer documento encontrado por Saunière
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Segundo documento encontrado por Saunière

El segundo documento dice: Pastora sin tentación que Poussin y Tenier tiene la clave de la paz 681 de la cruz y de este caballo de dios completo a este diablo guardián y las tristes manzanas azules del sur. A simple vista uno puede preguntarse: ¿que demonios significa esto? Este mensaje hace referencia a un cuadro realizado por Nicolás Poussin en el 1637. En esta obra, 4 pastores aparecen congregados alrededor de una tumba, de aspecto antiguo y están contemplando una inscripción en la piedra (desgastada por la intemperie) «Et in arcadia ego» y al fondo puede apreciarse un paisaje, el cual muchos afirman que es la zona de nuestra historia. Lo curioso de este punto es que en los años 70 se encontró una tumba, en la zona de Arques, con las mismas dimensiones, localización, forma y con la misma vegetación que rodeada a la del cuadro.  La pregunta esta en el aire: ¿Fue primero el cuadro o la tumba? ¿Poussin conocía algo sobre Rennes-le-Chateau? La tumba, hay que decir, que actualmente no existe porque el propietario de las tierras donde estaba la hizo destruir debido a los curiosos.

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Cuadro «Los pastores de la Arcadia» de Nicolas Poussin. Museo del Louvre.

Saunière se dio cuenta que tenia algo importante y se fue a Carcassona. El obispo le mandó a París a que estudiaran los pergaminos, además se codeó con personajes de la talla de Debussy y Emma Calvé. Regresó al pueblo y prosiguió con las obras: levantó una losa del centro de la nave de la iglesia y en su cara oculta encontró un grabado, el que posteriormente fue llamado «Losa de los caballeros». Paralelamente, el párroco se interesó por el cementerio, más concretamente, por la tumba de la marquesa de Marie de Hautpoul de Blanchefort. Esta mujer en su lecho de muerte le confesaría a su párroco, el padre Bijou, los elementos para encontrar un tesoro. Un tesoro ¿eh?

Volviendo a su lápida, es curioso que en su inscripción había varios errores ortográficos. Digo «había» intencionadamente porque Saunière destruyó el mensaje de la tumba para que así nadie pudiera leerlo. Aunque no supo que ya se había copiado con anterioridad. A partir de entonces, Saunière empezó a tener mucho dinero y nunca dijo de donde lo había sacado. Con el dinero hizo algunas mejoras para el pueblo y construyó una casa llamada «Villa Betania». Además decoró la iglesia y una de las cosas más destacables es su pila bautismal. Esta situada justo en la entrada del recinto y su aspecto es sorprendente porque te recibe un demonio grotesco con una posición bastante extraña y con una expresión que da a pensar mucho.

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Parte inferior de la pila bautismal de la iglesia

Y a todo esto… ¿que hicieron las autoridades eclesiásticas al respecto? Al principio nada, pero cuando murió el obispo de Carcasona, su sustituto le pidió que le dijera de donde venia tanto dinero; Saunière hizo caso omiso y le acusaron de traficar con misas y fue sustituido por otro párroco, aunque la gente del pueblo asistía a las misas que realizaba en su capilla privada.

El tiempo pasa y Saunière sufre una apoplejía súbita y en el momento de hacer su última confesión, el cura que le tenía que darle la extremaunción, salió perturbado y consternado y no se la dio. ¿Que sería lo que le diría para que actuara de esta forma y quedara tan perturbado?

Saunière murió el 22 de enero de 1917 y lo hizo en la mas absoluta pobreza. ¿Cómo es posible? Antes de morir transfirió todo lo que tenía a su persona de confianza y ama de llaves, Marie Denarnaud, que lo había acompañado en todo este misterio.

Tras la muerte del párroco, Marie vivió en Villa Betania y cuando pasó la Segunda Guerra Mundial, se produjo un cambio en la moneda francesa y ella en lugar de dar explicaciones de la procedencia del dinero prefirió quemarlo (esto último según testigos que la vieron hacerlo).

Con el paso de los años decidió vender la finca a Noel Corbú con la promesa que le contaría el secreto que lo haría rico; pero no llegó a hacerlo puesto que en 1953 sufrió una apoplejía (curiosamente igual que Saunière) que la dejó en cama y sin articular palabra, llevándose el secreto a la tumba.

Tras todos estos acontecimientos, la historia del cura de Rennes-le-Chateau empezó a hacerse conocida y muchos empezaron a llegar al pueblo en busca del tesoro. Llegó a tal extremo que el alcalde decretó en 1965 que estaba prohibido excavar en el pueblo.

Menuda historia ¿verdad? Hay aún mucho más detrás del misterio de Rennes-le-Chateau pero quiero terminar con las palabras que dijo la propia Marie Denarnaud: «La gente de este pueblo esta pisando oro sin saberlo«.

Para saber mas podéis leer algunos libros sobre el tema como El enigma sagrado, Prohibido excavar en este pueblo, Compendium Rhedae: 100 años de Rennes-le-Chateau y El oro de Rennes.

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