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13 de octubre de 1307

Un 13 de octubre de 1307 fue el fin de una de las órdenes militares más conocidas del mundo y a su vez, la más misteriosa: La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo y el Templo de Salomón, también conocida como Los Templarios.

¿Por qué fue tan importante esta orden para el cristianismo? ¿Cómo se convirtieron en la orden más poderosa de la Edad Media? ¿Por qué llegó a su fin? ¿Por qué las manos ejecutoras fueron justamente las que en el pasado les encumbraron? Espero responder a todas esas preguntas a continuación.

La Orden fue fundada en el año 1118 por Hugues de Payen, que junto a ocho caballeros más se presentaron ante Balduino I, rey de Jerusalén. Le plantearon su objetivo: velar por la seguridad de los caminos y proteger a los cristianos que quisieran llegar a Jerusalén. Tales propósitos fueron del agrado del rey que les dispuso un ala de su palacio para ellos. Una de las muchas leyendas que rodean a la Orden es que estaban instalados sobre los cimientos del antiguo templo de Salomón y que su nombre viene de allí.

Tal y como puede apreciarse en el sello, uno de sus símbolos más característicos es la pobreza, por eso se muestran dos caballeros a lomos de un caballo, porque no tenían monturas para todos. También nos muestra una imagen de fraternidad.

Pasada una década su fama se extendió por Europa; llegó a tal envergadura que la propia Iglesia les elogiaba. Bernardo de Claraval, monje de la orden del Císter, publicó un libro en el que enaltecía y alababa la tarea y misión de los caballeros templarios; el libro se titula: De laudae novae militiae ad milites templi, si queréis saber más os recomiendo mi artículo sobre la justificación de matar por la fe, en el que profundizo más en el tema.

Ya en 1128 se convocó el Concilio eclesiástico en Troyes en el que los caballeros Templarios fueron reconocidos oficialmente y constituidos como orden religiosa-militar. El primer Gran Maestre fue el mismo Hugo de Paynes, que junto a sus subordinados serían monjes-guerreros.

Entre sus doctrinas y reglas estaban los votos de pobreza, obediencia y castidad y todos los aspectos relacionados con la vida cotidiana estaban reglamentados bajo las normas religiosas y militares.

En 1139 el papa Inocencio II promulga una bula en la que los Templarios sólo respondían ante él; por tanto, eran independientes de los reyes y ningún poder secular podía entrometerse.  Su poder e influencia eran cada vez mayor y eso a la larga les traería consecuencias.

Pasados veinte años se habían expandido a gran escala y les llegaban donaciones de todo tipo: tierras, dinero y bienes. Hay que decir que cuando un hombre entraba en la Orden tenía que donar todas sus posesiones.

Durante más de un siglo los Templarios fueron adquiriendo poder internacional y ejercían de relaciones diplomáticas entre el mundo occidental y Tierra Santa. También como consecuencia de las riquezas que tenían gracias a las donaciones, también eran prestamistas de monarcas, convirtiéndose en banqueros de las monarquías de Europa.

Quizás a raíz de su poder y riquezas, la Orden poco a poco, y en términos generales, fuera corrompiéndose y tuviera un carácter más arrogante, con todo esto y la pérdida de Tierra Santa por parte de los cristianos, los Templarios fueron perdiendo esa simpatía por parte de Europa.

Ya en 1306 Felipe IV, rey francés, quería eliminarlos de Francia porque eran una fuerza muy peligrosa para él porque no sólo eran militarmente más poderosa y organizada que la que él tenía, sino que no ejercía ningún poder sobre ellos; además les debía dinero y también quería sus riquezas.

Para acabar con la Orden necesitaba el apoyo del Papa y un año antes, en 1305, fue elegido su candidato, el que posteriormente se llamaría Clemente V. Éste como estaba en deuda con el rey, tenía que apoyar todas las decisiones del monarca y una de ellas era la eliminación de la Orden del Temple.

Para llevar a cabo esta tarea, realizó una lista de acusaciones que pudo hacer gracias a los informes de los espías que tenía en la Orden. El rey envió cartas selladas a todos sus senescales repartidos por toda Francia. Estas cartas se abrieron simultáneamente y el 13 de octubre de 1307 los Templarios fueron detenidos y sus bienes confiscados. Se les acusó de adorar a un demonio llamado Baphomet, de negar a Cristo, de repudiar la cruz y de mucho más. El Papa, presionado por el rey, disolvió la Orden en 1312.

Finalmente, en marzo 1314, Jacques de Molay, el último Gran Maestre de la Orden fue quemado, no sin antes lanzar un mensaje para sus ejecutores: llamó a Clemente y a Felipe a unirse a él y rendir cuentas ante Dios en el plazo de un año. Lo curioso es que un mes mas tarde, Clemente moría por un ataque de disentería; al finalizar el año, el rey Felipe falleció por causas desconocidas. A raíz de estos acontecimientos surgió la leyenda sobre los Templarios y su maldición.

Como último dato, el rey Felipe nunca encontró el tesoro de los Templarios y sigue siendo un misterio hasta nuestros días. Se han especulado sobre donde podría estar escondido, pero eso ya es otra historia.

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